Cómo fue el secuestro de Chanchi, el hermano favorito de Riquelme, y qué pasó con la banda

“Jugá, porque pensé que no te veía más”, fue lo que le pidió Cristian “Chanchi” Riquelme a su hermano Juan Román, ídolo de Boca Juniors. Era abril del 2002 y al joven de entonces 18 años recién lo habían liberado luego de permanecer 26 horas secuestrado. Fue el propio futbolista -hoy devenido a presidente del club de sus amores- quien pagó los 160 mil dólares de aquel entonces para que los secuestradores lo dejaran ir.

El pedido de “Chanchi” a su hermano era para que estuviera presente en el encuentro entre el Xeneize y Unión, por la fecha 12 del Torneo Clausura del 2002. Ese equipo era dirigido por Jorge “El Maestro” Tabárez” y Román era el 10 y figura. Fue el propio ex futbolista el que días atrás recordó de manera conmovedora aquel diálogo.

En aquel tiempo, los secuestros extorsivos estaban en pleno auge y había múltiples bandas que operaban por toda el Área Metropolitana de Buenos Aires. Y los delincuentes buscaban en muchas ocasiones a familiares de famosos como el padre de los ex futbolistas Diego y Gabriel Milito, y el del actor Pablo Echarri, por nombrar dos casos cometidos ese mismo año.

En esos casos, la selección de la víctima no era “al voleo”, sino que había una inteligencia previa por parte de los captores que apuntaban a personas con alto poder adquisitivo.

El hecho que involucró al hermano menor de Riquelme, que en aquella época jugaba en la cuarta división de Platense, comenzó la noche del martes 2 de abril de 2002, en Don Torcuato, cuando le estaba mostrando a dos amigos un Ford Mercury que el futbolista había comprado.

En ese momento, los jóvenes fueron sorprendidos por al menos cuatro delincuentes que llegaron en un Peugeot 405. Dos de ellos fueron directamente hacia Riquelme, a quien subieron al auto y huyeron del lugar.

Según declaró la propia víctima, le cubrieron la cabeza con un gamulán y luego de que le dieran vuelta cerca de 20 minutos, llegaron a una casa. Él describió en la Justicia que era una calle asfaltada, pero tenía un zanjón y casi no había vereda.

Pasó una reja y caminó un largo pasillo hasta que entró a un departamento de tres habitaciones y dos baños.

Cómo fue el secuestro de Chanchi, el hermano favorito de Riquelme, y qué pasó con la banda

“Somos bosteros, quedate tranquilo”, le dijeron a Chanchi”, quien contó que estuvo vendado todo el tiempo, con los pies y manos atadas, primero en el piso y luego en una silla. Solo le dieron de comer medio sándwich de miga.

Tres de los secuestradores estuvieron armados junto a él. Entre ellos se llamaban “Martín” y a él le decían “Martincito”. En un momento, cuando un noticiero dijo que los Riquelme habían pedido ayuda al Gobierno, llegaron diez hombres más, todos muy alarmados, según precisó la víctima en ese momento.

Por su parte, Juan Román se había enterado del secuestro de su hermano mientras se encontraba en la concentración de Boca en el Hotel Los Dos Chinos.

El enganche le avisó al presidente del club Mauricio Macri y salió de la concentración para llevar él mismo las negociaciones para la libertad de su hermano.

En ese tiempo, el ídolo xeneize vivía en un barrio cerrado de Don Torcuato, en una vivienda que estaba junto al portón de entrada al predio, rodeado de un asentamiento humilde, y frente al que la prensa montó guardia durante horas a la espera de novedades.

Tensión y negociaciones

El primer pedido de los secuestradores para liberar a Chanchi fue de 300 mil dólares. El segundo, de 200 mil. Las negociaciones se extendieron durante todo el día. En ese transcurso, la víctima pudo hablar con su hermano y con su mamá.

A Cristian lo liberaron 26 horas después, tras pagarse 160.000 dólares. La buena noticia fue confirmada ante la guardia periodística por la propia víctima cuando, acompañado de Juan Román, desde la puerta de su casa hizo una señal con el pulgar hacia arriba.

Según se supo después, para liberarlo, los secuestradores le pusieron una gorra con visera calada hasta los ojos y lo llevaron diez minutos en auto. Lo soltaron en Ramos Mejía con una indicación: “Corré”. Lo liberaron una villa ubicada entre Boulogne y José León Suárez.

En la causa intervino el juez federal de San Isidro Roberto Marquevich, padre de Santiago, actualmente a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (UFESE), dependiente de la Procuración General de la Nación.

En aquellos años en que los secuestros comenzaban a ser moneda corriente -el pico llegaría en 2003 y 2004 con el caso Axel Blumberg-, las bandas que se dedicaban a este tipo de delito operaban por células que iban cambiando de miembros y armando nuevas organizaciones.

En ese contexto, la investigación nunca pudo determinar con certeza quiénes participaron del secuestro de Chanchi. Sin embargo, meses después hubo una serie de allanamientos donde se detuvieron a más de una docena de sospechosos.

Uno de los detenidos fue identificado como Félix Nicolás Díaz y lo apodan “Boli”. Lo detuvieron en una de sus bases de operaciones: la villa La Cárcova, en José León Suárez.

La policía detuvo a varios sospechosos por el caso, aunque ninguno terminó condenado.

“Boli” Díaz murió en prisión antes de ser juzgado. También hubo otros dos integrantes de la organización que presuntamente formaron parte del secuestro de Riquelme que fueron condenados en 2004 pero por otros hechos similares.

Un pedido especial

Este domingo Juan Román dio una entrevista a Flavio Azzaro en su canal de streaming

En un momento hizo referencia al secuestro de su hermano, 24 años después del hecho.

Cristian Riquelme hoy trabaja en el club Boca. Foto Marcelo Carroll.

“No me acuerdo mucho cómo era la cosa, pero hay cosas que puedo contar y otras que no. Cuando lo devolvieron, él me pidió si podía jugar el fin de semana“, expresó el ahora presidente de Boca Juniors.

“‘¿Jugás el fin de semana?’. Yo le respondí: ‘No, qué voy a jugar… Lo único que quería era que te devuelvan, boludo’. Pero me pidió: ‘Jugá, porque pensé que no te veía más'”, rememoró.

Riquelme reconoció que su hermano -que hoy trabajaba en club con él- y sus tres hijos “son lo más importante” en su vida y aclaró: “A la María la saco porque es mi mamá”.

Finalmente, Juan Román solo se perdió un partido, el del miércoles 3 de abril ante Huracán -fue victoria de Boca por 2-0- y volvió el domingo 7 ante Unión, cuando marcó el 3-1 final en La Bombonera, su otra casa.

Fuente: www.clarin.com

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